El pasado domingo fue un día tremendamente especial para Pelayo Suárez (Gijón, 9 de julio de 1998). El central, que este mercado de invierno se ha incorporado al Real Jaén, volvía a competir tras superar una larga lesión. Regresaba al verde tras, como publicó él mismo en su cuenta personal de Instagram, “321 días muy duros, de mucho trabajo físico y mental”. El asturiano explica a Emart&Soccer, su agencia de representación, el arduo camino que ha tenido que recorrer, y lo hace con una sonrisa de oreja a oreja. Pelayo vuelve a disfrutar del fútbol.
“Estuve un poco nervioso los primeros minutos, se me juntaron muchas emociones. Estoy contento porque la rodilla responde bien, sé que el rendimiento va a acabar llegando. Lo importante ahora es que los miedos se vayan”, reconoce un Pelayo Suárez que ingresó al campo en el minuto 74′ para defender la victoria del Real Jaén contra la Deportiva Minera (2-0). El zaguero sufrió una lesión en el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha el pasado curso, cuando era jugador del Pontevedra CF.
“El club me da la opción de operarme a dos semanas de acabar la temporada, pero una vez finalizada la recuperación tenía que hacerla yo ya que no me renovaron. Decidí operarme por mi cuenta y hacer la rehabilitación yo, cubriendo los gastos”, rememora Pelayo, que tiene un gran recuerdo “de la ciudad y de la afición”. Pero una vez se queda sin equipo, llegó lo más duro. “Ha sido un proceso largo en el que me he sentido muy solo, con mucho desconocimiento, sin saber por dónde tirar, desconociendo los procesos, los dolores…”.
Pero finalmente, una vez vio la luz al final del túnel, se le presnetó la oportunidad de volver a coger la forma cerca de su Gijón natal, en el Real Avilés Industrial. Entrena con ellos hasta que surge la oportunidad de recalar en el Real Jaén, la cual no deja pasar. “Estoy muy agradecido a todos los que me han ayudado en este proceso, pues es muy complicado ver cómo prácticamente desapareces del mapa y no se tiene en cuenta la buena temporada que hiciste el curso anterior, sino que lo importante es la rodilla. Doy las gracias al Avilés y a Emart&Soccer por la oportunidad y por ayudarme en todo momento”, recalca Pelayo Suárez.
“Ha sido muy duro, pero a la vez me reforzó mucho el vínculo con mi familia, mis amigos, y con todos los que me han ayudado de manera desinteresada. Ahora estoy muy bien y toca volver a disfrutar”, asegura. El camino es duro, pero el final siempre tiene su recompensa. Es hora de volver a sentirse futbolista, Pelayo, y de disfrutar de este deporte como siempre lo has hecho. ¡Encantados de volver a verte sobre los terrenos de juego!





