Andreu Arasa protagoniza una historia de fortaleza mental y superación. El delantero catalán del ŁKS Łódź ha superado una lesión que le mantuvo diez meses alejado de los terrenos de juego y, tras mucho trabajo, está muy cerca de alcanzar su mejor forma. Es más, ya ha visto puerta con un gol que «no sabía ni cómo celebrar» y suma tres encuentros como titular, demostrando que ha vuelto para ser importante. Después de meses de incertidumbre y de muchas dudas, Arasa vuelve a sonreír en un club al que llegó el pasado curso tras una gran campaña en la UD Sanse y en el que comenzó con muy buen pie. Ahora espera volver por sus fueros y volver a convertirse en uno de los delanteros españoles más en forma del extranjero.
¿Cómo fue volver a competir tras tanto tiempo? ¿Qué sentiste?
Fue brutal. Después de tanto tiempo, de tener pensamientos negativos, de no saber si podría estar a mi nivel… El momento de saltar al campo, de poder disputar minutos con el equipo, de sentirme de nuevo futbolista… Es una sensación muy difícil de explicar. Fue como cuando eres pequeño, que disfrutabas y te lo pasabas bien simplemente por el hecho de poder jugar. Fui muy feliz en ese momento.
Anotaste el gol del triunfo en el feudo del Polonia Warszawa (0-1), la primera diana tras la lesión. Felicidad en estado puro.
Marcar fue la bomba. Vi que la pelota entraba y se me cayó todo al suelo: no sabía qué hacer, dónde mirar, hacia dónde ir… Lo único que me salió fue correr, saltar y gritar, soltar todo lo que llevaba dentro. Me saqué un peso de encima muy grande. Además, fue el primer partido en el que me sentí más cerca del nivel en el que estaba antes de la lesión.
¿Te sientes ya al cien por cien?
Estoy comenzando a sentirme bien, no tengo ninguna molestia y tengo muy buenas sensaciones: diría que me encuentro al 90 por ciento. Me ha costado encontrar el ritmo, pero la pretemporada en diciembre con el equipo, el stage de Turquía durante el parón de invierno y el día a día en los entrenamientos me han venido muy bien después de casi ocho meses parado, de no poder entrenar ni ir al gimnasio porque no sabíamos qué tenía y cualquier movimiento podía ser contraproducente.
La lesión llegó en un momento en el que estabas de dulce.
Fue un golpe muy duro, porque estaba a un gran nivel y para mí era una oportunidad, un sueño. Llegaba tras hacer un gran año a nivel colectivo e individual en la UD Sanse, de firmar con Emart&Soccer y de dar el salto al fútbol profesional. Me adapté muy rápido al club, a la liga y a la ciudad y acabé la primera vuelta con buenos números a nivel de goles y asistencias (siete más dos), pero llegó la lesión y tuve que parar. Y de manera indefinida, porque no sabíamos qué me pasaba.
Estuviste mucho tiempo sin saber qué era lo que realmente te ocurría.
Estuve muchos meses sin saberlo, porque no daban con ello. Visité muchos especialistas, hice tratamientos e incluso me infilitré varias veces, pero seguían las molestias que no me permitían hacer nada. Finalmente me hice un TAC y dimos con la lesión: una escondipolisis (fractura en el arco vertebral). Tras ello, Eduardo Llanos y David Vila buscaron opciones en España y finalmente optamos por una rizolisis (procedimiento que consiste en quemar los nervios que transmiten el dolor a la zona afectada) en el hospital de Navarra.
El tiempo de baja indefinida habrá sido complicado.
No sabía muy bien cómo gestionar esa sensación de impotencia, de no saber cuándo volvería, de si tendría que pasar por quirófano, cuánto tiempo de recuperación necesitaría… He tenido momentos de pasarlo muy mal, incluso de no saber si podría volver a jugar a fútbol, algo que para mí es impensable porque el fútbol es mi vida. Pero por suerte he estado muy bien acompañado en el día a día por mi pareja y por mi familia, que me ha ayudado en todo momento.
Ya casi al cien por cien, en la recta final del curso y con el equipo a tres puntos del ‘play-off’ de sacenso a Ekstraklasa. ¿Es ese el objetivo?
Sí, desde que llegué el objetivo es ascender. El ŁKS Łódź es uno de los clubes más grandes de la categoría, cuenta con una gran infraestructura y Lódz es la tercera ciudad más grande del país. Queremos el ascenso y vamos a luchar hasta el final para ello.
Y a nivel personal, ¿cuál es el objetivo de Andreu Arasa?
Disfrutar de fútbol, que lo he echado mucho de menos el tiempo que he estado fuera de los terrenos de juego. Me he dado cuenta de que lo más importante es eso, disfrutarlo. Quiero volver a encontrar mi mejor nivel, tener buenas sensciones y marcar el máximo de goles posibles para estar lo más arriba posible. Este año acabo contrato, pero el futuro ya se verá; primero, a acabar la temporada bien.








