La aventura de llegar o regresar al fútbol denominado profesional

La temporada 2019-20 ha sido de las de no olvidar y casi siempre por razones negativas. Sin embargo, para algunos profesionales del fútbol ha supuesto el regreso a categorías consideradas profesionales, en un debate desgraciadamente vigente.

Es el caso de varios jugadores EmartSoccer y nos hemos centrado en los que militaban en el CE Sabadell y en el CD Castellón para recoger sus sensaciones, que seguro serán compartidas por decenas de futbolistas en estos momentos.

Los hay quienes ya conocen las “mieles” de la categoría de plata, como el cancerbero arlequinado Ian Mackay: “tenía ganas de volver a Segunda División y poder demostrar que soy un portero muy apto para esta categoría. Además, creo que el fútbol me debía una”. En su mismo equipo, Adri Cuevas reconoce que “para mí ha sido una satisfacción enorme que un objetivo al que le había puesto mucho trabajo y sacrificio se vea recompensado”, Fernando Fernández ‘Pajarero’ habla de “alegría inmensa. En mi caso no he tenido la oportunidad de jugar en Segunda División ni conseguir un ascenso, y llevaba toda mi carrera intentando de jugar un play-off y lo he conseguido con su ascenso correspondiente”, y Heber Pena reconoce que “es el objetivo que llevaba muchos años buscando. Una enorme recompensa personal”.

En el cuadro ‘orellut’, Eneko Satrustegui opina que es “el premio a los años de entrega, sacrificio, constancia y trabajo para volver a reengancharme al mundo profesional. Han sido unos años con intereses y contactos para volver a Segunda, pero parecía que siempre por una cosa o por otra se alejaba la posibilidad. Ahora ha supuesto una mayor satisfacción por haberlo conseguido siendo protagonista y viviéndolo en primera persona”. Rubén Díez dice que “sientes mucha felicidad por dar el salto al fútbol profesional, gracias a todo el trabajo que he tenido que tener detrás en los años anteriores. Es un salto enorme, y un gran cambio en mi vida. Por fin me puedo dedicar a lo que realmente me gusta” y Alfredo Gutiérrez habla de “año duro, pero bonito. Al final, cuando trabajas tanto por un objetivo tienes esa satisfacción de saber que has hecho las cosas bien, que has trabajado cada día y que al final tiene recompensa”.

Regreso de dos históricos

Dos históricos como el Sabadell y el Castellón, regresarán a una categoría que ya conocen. Pese a todo, a la hora de valorar lo que significa para sus respectivos clubes, se destaca la importancia de lo conseguido. Por ejemplo, en el caso del conjunto catalán, Cuevas señala que “creo que el club va a seguir creciendo como lo estaba haciendo desde que entró la directiva y va cada vez cogiendo más fuerza y seguro que en la categoría profesional es una recompensa a todo el esfuerzo hecho desde dentro”, ideas que refuerza Mackay: “para el club y la ciudad es impresionante, es una ciudad grande que merece un equipo en Segunda A”. Heber Pena dice que “volver a la categoría de plata era muy importante económica y socialmente. El club da un paso muy importante”.

Para Castellón, Satrustegui afirma que “es la recompensa a muchos años de sufrimiento. Aparte del impulso económico, evidentemente es la vuelta al fútbol profesional de un club con historia y afición”, pensamiento coincidente con el de Rubén Díez: “para el club es la vuelta al fútbol profesional después de una década. Esto va a suponer recuperarse a nivel económico, vital para un club que tantos malos tiempos ha pasado y sobretodo para una afición tan numerosa como es la orellut”, mientras que Alfredo Gutiérrez dice que “teníamos un grupo extraordinario. Una de las claves del ascenso ha sido el grupo. Creo que cada uno a portado su granito de arena independientemente de quien haya jugado menos o más. Para el club llegar al fútbol profesional es una satisfacción enorme, no sólo por dar el salto, sino también económicamente”.

Un camino complicado

Ha sido el play-off post-confinamiento, aspecto que reflejan los protagonistas: “fue duro, pasaban los días y se escuchaban tantas cosas sobre que no se iba a jugar, y eso te mermaba un poco, pero conseguimos llegar en buen momento y logramos ascender”, dice Mackay, sin desdeñar que a la hora de valorar lo más difícil del proceso previo a los definitivos play-off, se vislumbran factores de todo tipo y las circunstancias personales de cada uno tienen su trascendencia.

Por ejemplo Adri Cuevas apunta que “este año para mi ha sido muy sacrificado, pero en el que creo que con el grupo que había en el vestuario se ha hecho todo muy fácil y así hemos superado los momentos complicados. Creo que ha sido una temporada excelente”.

Por su parte, Pajarero reconoce que “todos estábamos muy concienciados de lo que nos estábamos jugando en este play-off y, ha sido un año duro con todo lo que ha pasado, pero al final ha tenido su recompensa. Un día en el entrenamiento el míster propuso que cada uno expusiera lo que significaría conseguir este ascenso y para todos era algo especial, sobre todo para los jóvenes que les podría cambiar la vida y para los más veteranos el sueño de tantos años de lucha. Después cada uno tenía motivos personales que nos hacían emocionarnos y ser más fuertes para lo que se nos venía encima en pocos días”.

En opinión de “Pajarero”, lo más difícil “ha sido el tiempo y la espera. Ha sido una pretemporada muy larga, ocho semanas, con mucho calor y teniendo mucha precaución con el tema del contacto e higiene. En Marbella concentrados, lo difícil era sobrellevar los nervios días antes del partido, en el ambiente se palpaba la tensión cuando llegaba el momento y es una sensación rara, pero a la vez bonita. También era difícil, en ese ambiente veraniego, no poder ir a la playa y no poder comer del buffet (risas)”.

 

La faceta del trabajo de grupo es subrayada también por Satrustegui en la experiencia castellonense: “en el aspecto colectivo ha supuesto un enriquecimiento grupal. Hemos conseguido formar una identidad de juego después de temporada y media trabajando en un estilo. La incorporación de nuevos jugadores esta temporada ha servido para seguir con esa idea y unir más piezas en la misma dirección”. Por el contrario, Eneko considera que lo más difícil ha sido “el parón por la cuarentena. Lo demás ha sido muy fácil y cómodo. Eso se debe a que dentro del vestuario y fuera hemos conseguido ser una familia. Claro que hemos tenido momentos no tan buenos pero siempre con trabajo y risas se han superado. Todos hemos puesto de nuestra parte”.

Díez declara que “los malos momentos casi siempre llegan cuando los resultados no eran los esperados y, también, cuando a nivel personal no estaba al nivel que podía dar por las molestias que he tenido en la rodilla durante la temporada”. En lo anterior coincide Alfredo: “creo que lo más difícil a veces son las derrotas, pero este equipo se ha levantado más fuerte cada vez que nos han golpeado, por ejemplo el partido perdido ante la UD Logroñés. Al día siguiente nos daban por muertos, nosotros sabíamos que jugando cómo jugamos seríamos capaces de lograrlo”.

La familia, en el foco

Todos coinciden en situar a la familia en el epicentro de dedicatorias y también de sacrificios, como por ejemplo Heber, “lo más difícil sin dudas son los intentos fallidos y llevar a la familia de lado a lado y no conseguir ascender, y lo mejor es llegar al fútbol profesional y cumplir un sueño. Ahora toca disfrutar de los mejores campos. Va a ser una temporada muy emocionante”.

Por supuesto, las personas más cercanas han sido las que más han valorado lo conseguido. Según Mackay, “lo más satisfactorio es ver cómo mi familia estaba súper feliz por mí y ver qué todo mi trabajo se vio recompensado con el ascenso”, mientras Cuevas recuerda que “lo mejor ha sido, una vez conseguido el ascenso, el poder compartirlo con el equipo y escuchar a tu familia y gente querida lo orgullosos y felices que están por poder vivir algo tan bonito”.

Según Fernando Fernández, “lo más gratificante es verte recompensado a todo el trabajo de tanto tiempo, tantos años que uno lleva luchando, de llamar a tu familia y decirles que por fin lo has conseguido, de ver a tu pareja y amigos que están incluso más felices que tú. Es un momento especial cuando el árbitro pita el final y el cuerpo empieza a moverse que no sabes ni qué hacer. El fútbol por desgracia tiene más momentos malos que buenos y, cuando llega un momento así hay que grabarlo en la retina y saborearlo como si fuera el último”.

En el bando albinegro, Rubén Díez destaca “el día a día, porque gracias al grupo que teníamos tanto dentro como fuera del vestuario ha sido una familia. Y al final esto es lo que te llevas en el fútbol”. Satrustegui comenta que “muchas cosas han sido gratificantes. Por ejemplo, ver gente que no era futbolera que se ha sentido identificada y se ha enganchado con el Castellón durante el play-off. También, abrazar y llorar con gente que su vida es el Castellón y que viajan con el equipo a coste cero y siempre dispuestos a ayudar. Y sobre todo, en estos tiempos que corren, dar una alegría a toda una ciudad, que por un instante dejen de lado todos los problemas”. Alfredo, finalmente, saborea esa sensación “de saber que has hecho las cosas bien durante todo el año y al final eres recompensado con un ascenso a Segunda División”.

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